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Termómetro para carne: temperatura de conservación y refrigeración

Sea a la hora de almacenarla o transportarla, las temperaturas de la carne deben mantenerse en todo momento. Si la cadena de frío se rompe en alguna fase, el alimento quedará dañado de manera irreversible. Por eso, un termómetro para carne resulta  esencial para conservar este producto.

La temperatura de conservación de la carne depende del método utilizado y del tiempo de almacenaje necesario, ya que el proceso cambia según se busque congelarla o mantenerla refrigerada al fresco. Sin embargo, en ambos casos, el objetivo es  evitar que el alimento continúe su degradación natural, algo que lo convertiría en un peligro para la salud humana. Según el caso, hay diversas soluciones para el control de la temperatura de la carne.

Principales termómetros para control de conservación de la carne

Temperatura de refrigeración de la carne

La carne es uno de los alimentos más consumidos, por lo que hay que tratarlo con sumo cuidado. A la hora de conservarla, hay que respetar unas temperaturas determinadas. Estas deben mantenerse desde el momento del sacrificio del animal, ya que a partir de ese momento la degradación de sus cualidades es imparable. Solo con el frío es posible ralentizar la acción de las enzimas y microorganismos que ya están presentes en el producto.

Así, es esencial mantener la temperatura por debajo de los 4 ºC, ya que los gérmenes prosperan a partir de ahí y hasta los 60 ºC. Además, la carne que no se refrigera tiende a perder humedad y peso con mayor rapidez, lo cual aumenta su descomposición al facilitar la acción de los microorganismos.

La temperatura de refrigeración de carne en almacenamiento no debería superar por tanto los 4 ºC y la humedad no debería bajar del 90 %. Además, si se mantiene a 0 ºC, el tiempo que aguantará la carne será diez veces
mayor que si se mantiene a 10 ºC. Sin embargo, lo ideal es que la carne fresca permanezca almacenada a -1 ºC. Por ejemplo, a esta temperatura la ternera se mantiene intacta durante tres semanas y el cordero entre 10 y 15 días.

Cadena del frío de la carne

Pese a todo lo expuesto, las necesidades de los comercios hacen que las temperaturas se mantengan entre los 3 y los 7 ºC. Estas son relativamente peligrosas, pero se ven compensadas por la rápida venta del producto. De esta manera, pese a que la temperatura es más alta de lo recomendable, hacer que llegue de manera inmediata al consumidor limita los riesgos de proliferación de microorganismos.

Debido a esto, la cadena de
frío de la carne se mantiene, aunque debido a las temperaturas se reduce el tiempo que puede almacenarse. Los comercios y la industria cárnica en general tienen a su alcance indicadores de temperatura que les permiten monitorizar la temperatura de conservación de la carne y, en base a ello, estimar el periodo de almacenamiento máximo.

Indicadores para la temperatura de conservación de la carne

Entre los diferentes métodos de control, las etiquetas de temperatura son una opción cómoda y de fácil uso. Los termómetros reversibles indican la temperatura del producto en todo momento, permitiendo detectar variaciones en el refrigerador y tomar las medidas correctoras necesarias.

De forma complementaria, las etiquetas de temperatura irreversibles registran de forma permanente los cambios de temperatura. De esta manera, garantizan que la carne no se haya visto expuesta en ningún momento a temperaturas que puedan ser críticas para romper la cadena del frío..

En definitiva, un termómetro para carne es garantía de una buena conservación. Esta es esencial para que la carne no se pudra y para que no pierda sus propiedades o, en casa extremo, pueda causar un problema grave de salud.