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Registrador de temperatura en los procesos de producción alimentaria

El control de la temperatura en los procesos de la en la industria alimentaria es vital para garantizar el buen estado de los alimentos. Una pequeña variación de unos grados puede llegar a ser muy problemática. Las bacterias presentes en los alimentos empezarán a reproducirse y, al llegar al consumidor final, este puede contraer una enfermedad alimentaria. Un registrador de temperatura, como los termómetros irreversibles, nos permite de forma desasistida registrar alteraciones en las temperaturas correctas 

En resumen, registrar la temperatura de los alimentos permite saber si se están manipulando y conservando adecuadamente. Es una cuestión de higiene, la cual puede llegar a afectar a la salud de miles de personas. Un solo fallo en la manipulación de alimentos puede causar un gran problema de salud y graves responsabilidades para la empresa infractora.

Principales termómetros para registro de temperatura en industria alimentaria

La temperatura en la producción alimentaria

La producción alimentaria siempre ha tenido un problema: la conservación de los alimentos. Dado su carácter perecedero, la comida tiende a pudrirse en un determinado periodo de tiempo. Para retardar este efecto, es necesario recurrir al frío, el cual ralentiza la acción de los agentes encargados de descomponer un alimento. Así, las bacterias y enzimas ralentizan su acción o la frenan, como sucede en el caso de la congelación.

Los dos principales métodos utilizados en los procesos de producción alimentaria son la refrigeración y la congelación. La primera se consigue manteniendo a los alimentos entre los 0 y los 4 ºC; mientras que la segunda requiere de -18 ºC para una conservación efectiva. No obstante, estos valores son estándares generalmente aceptados, pero cada alimento cuenta con unas temperaturas adecuadas para conservarlo.

Por ejemplo, la leche debe conservarse entre los 4 y 12 ºC cuando el cartón aún no se ha abierto, el queso debe permanecer entre 2 y 4 ºC, al igual que ocurre con la leche pasteurizada. Por el lado de la carne, el jamón y el pollo, estos soportarán entre 10 y 15 días sin problemas conservados a 0 ºC; mientras que las verduras deben permanecer entre los 2 y 5 ºC, aunque estas deben consumirse en pocos días debido a su fragilidad.

Etiquetas adhesivas registradoras de temperatura

Indicadores de temperatura irreversibles

Para mantener estas temperaturas en todo el momento, desde que los alimentos se consiguen hasta que llegan al consumidor, es indispensable utilizar un registrador de temperatura de alimentos que garantice que se ha cumplido la temperatura de conservación. Los termómetros irreversibles son un método de registro sencillo y económico, el cual puede permanecer en una cámara frigorífica o un refrigerador de supermercado para indicar si se ha sobrepasado la temperatura máxima en algún momento.

Indicadores de temperatura reversibles

También hay etiquetas de temperatura que muestran el valor actual en todo momento. De esta forma los operarios pueden supervisar los valores de un vistazo, lo que agiliza la detección del posible problema y la toma de decisiones en caso de que se hayan superado los niveles de seguridad en los procesos de producción alimentaria.

En definitiva, un registrador de temperatura es indispensable para la industria alimentaria. Gracias a los termómetros adhesivos es posible mantener controlado el frío de una forma sencilla y económica, y conseguir que el alimento se mantenga en unos valores de conservación adecuados. Así, un registrador temperatura como son las etiquetas adhesivas es el gran aliado de la industria alimentaria.