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Temperatura de conservación del vino y medidores de temperatura

La temperatura de la bodega o almacén donde se guarda el vino es de vital importancia para garantizar que sus cualidades no se alteren. Se trata de  un producto muy delicado, por lo que cualquier mínima alteración de la temperatura puede repercutir en su sabor. . Si su cuidado y guardado son deficientes, esto afectará a su composición, llevándolo a una rápida evolución. . Por estas razones, hay que cuidar aspectos como la temperatura de conservación del vino tinto desde su elaboración.

Un medidor de temperatura del vino es un gran aliado para cuidar de este producto. No obstante, es necesario conocer los valores ideales para su conservación, de forma que podamos controlarlos y evitar que se eche a perder antes de tiempo.

Principales termómetros para vino


  • Termómetro adhesivo con 12 puntos de temperatura. Este indicador muestra la temperatura actual mediante un cambio de color de los puntos de temperatura que lleva en la etiqueta.

    23,36 €
  • Termómetro reversible adhesivo para neveras. Este indicador contiene 12 puntos de temperatura que, mediante un cambio de color, nos indican la temperatura de la nevera o cámara frigorífica.

    29,88 €
  • Indicador de temperatura reversible de tipo horizontal con 13 puntos de temperatura. Esta etiqueta es adhesiva y flexible, por lo que es posible pegarla sobre cualquier superficie, aunque no sea plana. Este producto se suministra en packs de 10 unidades.

    22,81 €
  • Etiqueta adhesiva con 16 puntos de temperatura. Este indicador realiza un cambio de color, mostrando en color verde la casilla con la temperatura que registra en cada momento. Es de tipo reversible, por lo que irá cambiando en función de los incrementos o descensos de calor que registre.

    23,95 €

¿Cuál es la temperatura de conservación del vino tinto?

Uno de los factores esenciales para conservar el vino es la temperatura. Esta debe oscilar entre los 10 y 15 °C, pero hay que mantener estos valores de manera constante. Por tanto, las temperaturas bajas fomentan la conservación del vino en el tiempo, y este producto logra aguantar décadas intacto o mejorando sus cualidades en el caso de que sea bien cuidado.

Lo ideal es que la variación térmica de la botella sea mínima, ya que esta afectará al líquido de manera irremisible. Así, el vino no se guardará en una cocina, por poner un ejemplo, ya que las temperaturas llegan a oscilar demasiado a lo largo del día en función del uso de este espacio. Esta es la razón por la que se construyen bodegas. La temperatura del vino almacenado en el lugar adecuado se mantiene estable durante largos periodos de tiempo de manera natural.

No obstante, una buena nevera o frigorífico amplio podrá almacenar botellas de vino sin problema, en especial si estas no se van a usar continuamente. En caso de no poder guardarlas en estos electrodomésticos, un sótano medianamente acondicionado o un trastero harán las veces de bodega. Además, en estos espacios se suele mantener una humedad que no varía y tampoco hay fuertes corrientes de aire que alteren el pequeño ecosistema reinante.

Medios de control para la temperatura del vino

Con un medidor de temperatura del vino es posible controlar su buena conservación en todo momento. Estos aparatos son muy sensibles y miden cualquier variación que llegue a darse. Sin embargo, para una mayor precisión es recomendable el uso de etiquetas de temperatura. Estas cuentan con un líquido que reacciona a las variaciones de temperatura. Con ellas se puede saber cuándo se está produciendo una alteración de manera sencilla y permiten atajarla rápidamente.

En definitiva, la temperatura de conservación del vino debe mantenerse en todo momento, de otra forma
el resultado podrá verse afectado por cambios no deseados. Si se cuida la temperatura del vino tinto en cava, se podrá consumir durante largos periodos de tiempo y solo mejorará sus cualidades.